lunes, 4 de agosto de 2008

Prevencion de las alergias

Todas las medidas de prevención persiguen, en primer lugar, un objetivo determinado: evitar que la persona sensibilizada entre en contacto con el alérgeno. Alcan­zar esta meta es muy importante para la vida del alérgi­co.


Sin embargo, en la práctica, el mantenerse alejado de la sensibilización presenta un nivel de dificultad que es variable según el alérgeno, siendo sumamente com­plicado impedir el contacto con algunos específicos.


Tal es el caso de los que exigen, por ejemplo, un cambio del estilo de vida, abandonar un tipo de clima o un trabajo determinado. Si bien estos reacomodamientos bruscos son muy poco frecuentes, pueden ser necesarios ante ciertas afecciones alérgicas agudas.


Metodos de prevencion de las alergias


La prevención de las alergias ha sido desde siempre el principal foco de interés para los médicos alergistas. El hecho de implementar medidas certeras y a tiempo, orientadas sobre este aspecto, puede resultar de radical importancia para la futura salud de los pacientes. Por es­te motivo, se han dirigido esfuerzos especiales hacia los niños de padres alérgicos o asmáticos. Teniendo en cuenta que las alergias y el asma se presentan por fami­lias, el enfocar la prevención sobre los recién nacidos y los infantes es una acción similar a la de estar atentos pa­ra apagar el fuego antes de que salte la primera chispa.


Sin embargo, a causa de que las alergias no pueden prevenirse de una única manera, es importante tener conocimiento de las distintas medidas que pueden enca­rarse según cada tipo de alergia.


Alergias a los alimentos

La estrategia principal se basa en retardar la exposición a alimentos potencialmente alergénicos en los lactantes recién nacidos, debido a su mayor susceptibilidad a la sen­sibilización. Es muy importante que la alimentación del se­no materno se extienda por lo menos hasta los cuatro o seis meses. En tanto, la ingesta de alimentos sólidos debe ser retardada hasta los seis meses de edad. Asimismo, cada comida debe ser introducida una por una, para que los pa­dres o encargados de cuidar al niño pueden identificar y eliminar cualquier alimento que cause una reacción.


Alergias a inhalantes

El riesgo de volverse alérgico a sustancias presentes en el aire es muy alto. Todas las proteínas que provienen de las mascotas (saliva, orina, pelaje), por ejemplo, son netamente perjudiciales para la salud del recién nacido si éstas forman parte de su hogar.


De un modo similar, el desarrollo de alergia a los áca­ros en niños se ha ligado a la frecuencia de exposición temprana a ellos; mientras que, el desarrollo de alergia a los gatos está asociado con la presencia del animal en ca­sa desde el momento del nacimiento.


Seguir ciertos pasos que controlan de un modo agre­sivo a los ácaros pueden reducir la aparición de alergias.


- Usar cubiertas plásticas en almohadas y colchones.

- Lavar la ropa de cama con agua caliente cada siete a diez días.


- Evitar humedad alta en los intramuros.


- Quitar alfombras, muebles tapizados y objetos que guarden polvo en el cuarto de los lactantes.


Atención. Como ya señalamos antes, los lactantes de familias alérgicas no deben ser expuestos a mascotas dentro de la casa durante los primeros años de la vida, en un intento de prevenir el desarrollo posterior de es­ta alergia y sus derivados.


Asma

Debido a que diversas alergias pueden desarrollar el asma, se vuelve fundamental aislar al recién nacido de la mayor cantidad posible de alérgenos presentes en el am­biente de la casa.


La práctica demuestra que los lactantes que se expo­nen a pocas cantidades de ácaros del polvo tienen mu­chas menos probabilidades de desarrollar asma alérgica en el futuro que aquellos que no se exponen.


En resumen, el control agresivo de los ácaros reduce la ocurrencia de asma así como de alergia de las vías res­piratorias superiores.


En cuanto a la exposición a mascotas durante la lactan­cia, ésta también puede aumentar el riesgo de desarrollar asma. De igual modo, el tabaquismo, tanto materno (du­rante el embarazo) como pasivo, está demostrado que va asociado con un aumento de las silibancias durante la lac­tancia y otras enfermedades respiratorias crónicas durante la niñez. Por eso, es muy importante que los lactantes y to­dos los infantes en general, no tengan exposiciones pro­longadas al humo del cigarrillo.


Teniendo en cuenta que la infección respiratoria es un desencadenante común de asma, y además es posible que la inicie, las maniobras que reducen la frecuencia de infecciones respiratorias en la lactancia son funda­mentales en la prevención de dicha enfermedad.

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